Elige bien el formato
JPG sigue siendo la opción segura para fotografías, PNG conserva transparencias y bordes nítidos, y WEBP suele pesar entre un 25 % y un 35 % menos que un JPG equivalente con la misma calidad percibida.
Para logotipos e iconos, un SVG bien optimizado gana siempre: escala sin perder definición y pesa unos pocos kilobytes.
Hasta dónde comprimir
En fotografías destinadas a pantalla, una calidad del 75 % al 82 % es el punto donde el peso cae mucho y el ojo no aprecia diferencias. Por debajo del 65 % empiezan a verse artefactos en cielos, degradados y zonas de piel.
Reducir las dimensiones también cuenta: una imagen de 4000 píxeles de ancho servida en un contenedor de 1200 desperdicia la mayor parte de los datos descargados.
Un método rápido
Redimensiona primero al ancho máximo real que va a ocupar la imagen, convierte después a WEBP y comprueba el resultado a tamaño completo antes de publicarlo.
Guarda siempre el original sin comprimir: la compresión con pérdida no se puede deshacer y cada nueva pasada degrada un poco más el archivo.